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Verano es sinónimo de vacaciones, de sol, de playa, de piscina, de helados, de terrazas… pero también de trabajo. Para aquel que no pueda disfrutar en los meses de julio o agosto de un período de recogimiento lejos de su entorno laboral, acudir a la oficina o su lugar de trabajo habitual se puede convertir en algo similar a un ‘vía crucis’.

Todas estas variables exógenas afectan directamente a nuestra productividad laboral, haciendo que descienda hasta mínimos insospechados. No obstante, aunque se tenga estipulado un horario intensivo de verano, la exigencia seguirá siendo la misma. Estos condicionantes provocarán que nos sintamos despistados, desorientados e incluso hasta fatigados. Por eso, adquiere especial relevancia saber gestionar minuciosamente tu jornada laboral, de forma que no repercuta en los resultados. Con el objetivo de que esto no suceda, desde Mediapost Group vamos a proporcionarte una serie de recomendaciones sobre cómo resistir un verano de trabajo sin que tu productividad se vea afectada.

Haz un calendario vacacional

Planificar es la mejor forma de prevenir desastres venideros, más cuando son derivados de deficiencias en la comunicación. En este caso, resulta vital determinar un calendario de vacaciones, no para que taches los días que te quedan hasta cogerlas, sino para coordinarte con tus compañeros/as a fin de cumplir los plazos de cada proyecto. Recurre a un método cómodo para tener anotadas las ausencias de tu equipo, bien sea a través de las innumerables apps que hay para ello, o acudiendo a Google Calendar, dónde además de tener los calendarios apuntados y guardados en la ‘nube’, podrás compartirlos y comprobarlos desde cualquier lugar y dispositivo móvil.

Cuando tu compañero se ha pedido las vacaciones en las fechas que querías tú

Planifica tus tareas

Aunque la mayoría de empresas adopten en época estival una jornada intensiva, no quiere decir que el ritmo de trabajo disminuya, más bien todo lo contrario. Por ello resulta imprescindible trazar una correcta planificación de las tareas rutinarias, atacando primero las más importantes y dejando en cola las menos relevantes. Hacer una lista de prioridades al comienzo de cada jornada laboral ayudará a mantener tu mente organizada y lejos del agobio de la desorganización.

Intenta separar el ocio del trabajo

Sí, lo sabemos, tu mente piensa ya más en estar tumbado en la playa (o piscina) que en pasar el tiempo sentado en tu oficina. Sin embargo, ésta quizás sea la recomendación más importante: aprende a separar los pensamientos de ocio y los de trabajo. Establece objetivos a lograr al final del día, escapando de las tentaciones del mundo exterior. Una vez que des por finalizada tu jornada, te darás cuenta que aún tienes muchas horas de luz para hacer aquello con lo que tanto anhelabas y formar parte de los planes de aquellos que ya están de vacaciones.

Cuando te enteras de que no tienes vacaciones hasta septiembre

Rompe con las pequeñas restricciones habituales

El verano es sinónimo de informalidad y de ligereza. Por eso, en la medida de lo posible, rompe con los grilletes de la rutina y adecúa tu forma de ir a trabajar a la época del año. Este pequeño cambio, el simple hecho de dejar la corbata a un lado, hará que tus jornadas de trabajo pasen de una forma más liviana. Otra buena alternativa es mudar la ubicación de tu lugar de trabajo, si dispones de terraza no sería mala idea salir un rato a trabajar allí con el portátil, pero siempre evitando distracciones.

Cuatro sencillos consejos para no desviar la atención de tu trabajo. ¿Pones en práctica alguna otra recomendación? ¡Nos encantaría escucharla!

Última modificación: 31 mayo, 2016

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